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Y seguimos con las películas que me llaman la atención del Sitges Film Festival:

Goemon: Kazuaki Kiriya. En 1582, Hideyoshi Toyotomi dirige con extrema crueldad el destino de Japón y no oculta sus planes de expansión. Su llegada al poder fue fruto de una traición, la que acabó con el general Nobunaga Oda, y su secreto se encuentra oculto en una misteriosa caja. Goemon, ‘Robin Hood’ local, se convertirá en la peor amenaza de Toyotomi cuando descubra el complot. Tras la celebrada Casshern, Kiriya nos inunda las retinas con una superproducción high-tech que pasa por el tamiz infográfico uno de los momentos decisivos de la historia de Japón y lo convierte en una excitante dark fantasy poblada de ninjas, samuráis y héroes indestructibles.

King of Thorn: Kazuyoshi Katayama. Un misterioso virus, apodado Medusa, se está extendiendo por Japón convirtiendo a sus víctimas en piedra. Ante la imposibilidad de encontrar una cura inmediata, el gobierno optará por criogenizar a un seleccionado grupo de enfermos hasta dar con la solución. Kasumi, una de las seleccionadas, ha permanecido dormida durante años y su despertar, más que en un lecho de rosas, va a ser de espinas y en medio de un caos absoluto en el que monstruosas criaturas acechan por doquier. Basada en el manga homónimo de Yuji Iwahara, King of Thorn pone en imágenes animadas un sensacional cruce entre Aliens y la serie Perdidos. Enigmático y altamente explosivo.

Musashi: The Dream of the Last Samurai: Mizuno Nishikubo. Miyamoto Musashi, venerado como invencible espadachín y autor del ‘Libro de los cinco anillos’, fue también un hombre que nació en una época equivocada y que vivió obsesionado por la disciplina y la estrategia. Tras años de hagiografías y mitificaciones cinematográficas, el gran Mamoru Oshii se ha encargado de impulsar este divertido y profuso documental que combina las más diversas técnicas de animación con el rigor histórico y la narrativa cantada del rokyoku. Un complejo proyecto que aporta una nueva visión de tan singular figura histórica y que vuelve a situar al autor de Ghost in the shell como impenitente outsider del cine de animación japonés.

Pandorum: Christian Alvart. A ochocientos millones de kilómetros de la Tierra, en una inmensa nave espacial a la deriva, ya puedes gritar lo que quieras que nadie te va a escuchar, y menos si no sabes quién eres, cual es tu misión o qué son esas terroríficas ‘cosas’ que te acechan. La respuesta a esas preguntas (y más) las irá descubriendo el espectador de la mano de sus dos protagonistas, Dennis Quaid y Ben Foster, obligados estos a escudriñar un escenario que rememora el de Horizonte final de Paul W.S. Anderson (aquí productor) y en el que lo peor siempre está por llegar. Christian Alvart (Expediente 39) vuelve a demostrar sus excelentes dotes para el suspense con este desasosegante thriller espacial.

Solomon Kane: Michael J. Bassett. Si las novelas de Robert E. Howard sobre Conan apasionaron a millones de lectores, no es el único personaje a tener en cuenta del autor. Así, el puritano Solomon Kane, un cruzado contra las fuerzas del mal, esperaba a gritos ser adaptado a la gran pantalla. Y así también, todo un productor trotamundos como Samuel Hadida (El pacto de los lobos, Silent Hill) y un viejo conocido de Sitges como Michael J. Basset (Deathwatch) han conseguido una epopeya con ecos de Witchfinder General, Hellboy, Van Helsing y, por supuesto, Conan, donde brilla la dirección artística, los estupendos trucajes y un James Purefoy que confirma el carisma derrochado en la serie Roma.

Summer Wars: Mamoru Hosada. Es verano y Kenji, que trabaja como informático para el virtual mundo de Oz (imaginen un facebook un puñado de décadas por delante), es invitado por la chica popular del instituto a la casa de su expansiva familia. En plenas vacaciones, un hacker se infiltrará en la red y se hará con las riendas de Oz, sumiendo a la humanidad en un caos absoluto. Mamoru Hosada recoge el testigo de Hayao Miyazaki en esta cinta cargada de acción y emotividad que combina bello costumbrismo y humor con una de las creaciones más fantasiosas de la temporada: el luminoso mundo de Oz. Héroes virtuales en forma de conejo se verán las caras con sombras monstruosas en esta cima indiscutible del anime.

Y ya solo queda una entrega más de esta eterna entrada sobre Sitges ’09.

Sed Frikis

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